La Gran Pirámide de Giza, la única de las siete maravillas del mundo que queda en pie, es quizás la construcción más estudiada de la historia. Pero, por mucho que se ha especulado sobre el asunto, el modo en que los egipcios lograron edificar ésta y otras pirámides sigue siendo uno de los mayores misterios de la arqueología.
Teniendo en cuenta que en la época no existían excavadoras ni grúas, mover dos millones de bloques de piedras de más de dos toneladas de peso cada uno debió ser una empresa titánica, imposible de realizar sin algún tipo de ingenio que permitiera desplazar las piedras por el desierto.
Orígenes
Esquema de mastaba.
En la antigüedad, la arquitectura común empleaba materiales fáciles de conseguir y manipular, tales como el barro o la madera. No obstante, este tipo de construcciones no perduraban en el tiempo. Cuando se deseaba un edificio más longevo, como una tumba, o un edificio emblemático, se recurría entonces a la piedra (o al ladrillo si no se disponía de lo primero). Las primeras construcciones de piedra por tanto obedecieron a propósitos funerarios o religiosos, y tanto en Egipto (mastabas) como en América, aunque miles de años después, ya adoptaron una forma troncopiramidal.
Con el tiempo, se empezaron a edificar tumbas y plataformas religiosas encima de las anteriores1 (quizás con la intención de manifestar mayor poder que el predecesor). Este tipo de prácticas derivó en las pirámides escalonadas; un tipo de construcción muy similar a los zigurat mesopotámicos.
No queda constancia de los motivos que impulsaron el paso desde este punto a la típica pirámide pentaédrica, aunque no es descabellado pensar que el salto formal fuera simplemente estético.1
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Pirámide escalonada. Saqqara.
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Pirámide clásica. Dahshur.
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Construcción
Falsa bóveda en Guiza.
Los recubrimientos exteriores de estos edificios variaron mucho de unas culturas y épocas a otras, encontrándose desde revestimientos de piedra caliza hasta estucos.
El proceso de tallado de las piedras era extremadamente lento, ya que éstas solían ser piedras duras (tipo granítico). Para trabajarlas se utilizaron herramientas de bronce y sílex, y el pulimentado se conseguía mediante frotado con el propio polvo de las piedras o con abrasivos más duros como el polvo de cuarcita.2
La ausencia de documentos ha imposibilitado conocer los métodos constructivos empleados en las pirámides antiguas, pero no hay constancia del empleo de la rueda, por lo que las teorías más aceptadas especulan con rampas o espirales exteriores3 sobre las que se irían deslizando los bloques mediante palancas.4
Sólo a partir del siglo XX, tras la popularización del acero y el vidrio como materiales de construcción, los arquitectos han vuelto a incorporar la pirámide a su repertorio formal.
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